viernes, 10 de abril de 2015

Teatro Epico

Teatro épico y político: Bertolt Brecht

La Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial plantean a los dramaturgos una problemática y unos temas directamente relacionados con las corrientes políticas e ideológicas enfrentadas en los brutales acontecimientos de estos dos conflictos bélicos.
El autor que mejor representa esta conmoción ideológica es Bertolt Brecht, que levantó el teatro como bandera ideológica.

Brecht llamó a su teatro “épico”. Este teatro surge en 1928 con las dos piezas teatrales 
“El soldado Schweick” y “La ópera de tres centavos”, pero sus antecedentes inmediatos hay que buscarlos en el Teatro Proletario Épico de Piscator (1923) y en ciertos experimentos escénicos revolucionarios, emprendidos por autores como Wedekind o Döblin. La aportación de Brecht fue la capacidad genial de amalgamar todas aquellas experiencias con el pensamiento marxista y su propia creatividad dramática.
El teatro épico se distingue claramente del convencional o dramático, pues se siente en la obligación de cambiar el mundo y mejorarlo, por lo que combate las formas convencionales teatrales y se rebela contra el efecto de ilusión y empatía que siempre ha dominado el teatro occidental de corte burgués.

Brecht consideró a lo largo de toda su vida que sus obras teatrales eran parábolas y no imitaciones de la vida. Introdujo lo que se ha llamado el “distanciamiento” o alejamiento, descartando el suspense y la tensión dramática creciente, usando prólogos y epílogos, hablando directamente de sí mismo como el autor; se invita al público a juzgar a los actores y las situaciones en vez de identificarse con ellos; los actores se dirigen con frecuencia al público. Todo ello se encamina a que el escenario sea una parábola de la vida, no su imitación. Para Brecht el objeto del teatro era instruir, enseñar a la gente cómo sobrevivir y enfrentarse a la realidad para cambiarla; por eso sustituye la acción por la narración y la demostración.

domingo, 22 de marzo de 2015



La dramaturgia de Bertolt Brecht está ligada a las concepciones dialécticas marxistas de la época en que vivió y a su marco social y político.


Su teatro propone sutiles contradicciones, profundos análisis, sobre todo sociales, acompañados en diversas ocasiones de climas de humor y juego. El teatro de Brecht analiza profundamente y genera análisis más allá de la escena, es decir, en ese espacio ocupado por el espectador. Brecht propone un teatro al que denominará en un primer momento "épico" y que se confronta al sistema dramático.

Brecht propone la teoría del distanciamiento o extrañamiento para organizar su propuesta dramatúrgica. Impide al espectador identificarse instintivamente y confundir el drama con la realidad. En la medida en que reconozca como histórica una situación, el mundo parecerá capaz de ser transformado. Es así como en sus soluciones escénicas existen intervalos, canciones que interrumpen la trama, prólogos y epílogos, consejos al publico, gestos, música, escenografía

El teatro épico se distingue claramente del convencional o dramático, pues se siente en la obligación de cambiar el mundo y mejorarlo, por lo que combate las formas convencionales teatrales y se rebela contra el efecto de ilusión y empatía que siempre ha dominado el teatro occidental de corte burgués.

Brecht no divide sus obras en actos, sino en escenas independientes, de estructura propia; una escena puede ser una discusión, una narración, una acción realista, una canción o un recitado; todo ello se une y relaciona exclusivamente por el tema básico de toda la obra.




Forma dramática del Teatro
Forma épica del Teatro
Se actúa
Se narra
El espectador es envuelto en la acción escénica
El espectador es un observador
Anula su capacidad de actuar
Despierta su capacidad de actuar
Hace experimentar sentimientos
Le exige tomar decisiones
Vivencia
Visión del mundo
El espectador es introducido en algo
El espectador es puesto frente a algo
Sugestión
Argumento
Se preservan las sensaciones
Se insta a que las sensaciones se transformen en realizaciones
El espectador está dentro de la acción, simpatiza con los personajes
El espectador se enfrenta a lo que ve y lo estudia
Se supone que el hombre es conocido
El hombre es objeto de investigación
El hombre es inmutable
El hombre es mutable y puede cambiar las cosas
Tensión esperando lo que vendrá
Tensión en el proceso
Una escena existe por otra
Cada escena en sí misma
Acción creciente en intensidad
Montaje
Progreso lineal
Progreso en curvas
El curso de la acción es evolutivo
Bruscos saltos
El hombre como algo fijo
El hombre es un proceso
El pensamiento determina el ser
El ser social determina el pensamiento
Sentimiento
Razonamiento





La actuación en el Teatro Épico necesitaba que los actores interpretasen sus personajes de manera convincente sin tratar de convencer ni a la audiencia ni a ellos mismos de que eran en realidad los personajes que interpretaban. Los actores a menudo interpelaban directamente al público sin estar interpretando su personaje (rompían la cuarta pared) e interpretaban múltiples papeles. Brecht pensaba que era importante que las opciones de los personajes fueran evidentes e intentó desarrollar un estilo de actuación en el cual los personajes elegían una opción en lugar de otra.

Un término acuñado por Brecht es el Gestus: una actitud física o un gesto que representa la condición del personaje independientemente del texto. Brecht se basó en el teatro chino: notó que el actor Mei Lan Fang interpretó una escena que requería que su personaje estuviera asustado tan sólo poniendo un mechón de su pelo en su boca, y todo el mundo en la audiencia supo que el personaje estaba asustado, aunque el actor permaneció completamente calmado durante toda la obra. Con un Gestus que claramente defina la actitud del personaje, el actor se distancia de la obra y por lo tanto evita cualquier emocionalidad excesiva.

Bertolt Brecht - Tamburi nella notte
<B>Helen Weigel y Brecht</B>. El dramaturgo y la actriz (izq.) que fue su esposa,  durante un ensayo de "Madre Coraje"